Imagina por un momento a tu empresa como un alpinista que está escalando una montaña. Los contratistas y subcontratistas avanzan junto a tu empresa unidos por una cuerda de seguridad, formando lo que los alpinistas llaman una «cordada».
Tú eres quien lidera la expedición
Como empresa principal, defines el camino a seguir, organizas el proyecto y disfrutas del éxito cuando llegan a la cima. Pero hay algo crucial: los contratistas que te proveen servicios o realizan obras están atados a tu misma cuerda. La ley laboral (específicamente el Artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo) los ha vinculado directamente contigo.
Antes de escalar, elegir con quién
Previo a iniciar la travesía, un guía experimentado se asegura de que cada miembro de su cordada sea alguien con conocimientos probados, que haya demostrado cumplir con todos los protocolos y medidas de seguridad que exige la actividad. De la misma manera, en el mundo empresarial, la contratista principal tiene la responsabilidad de elegir a sus contratistas y subcontratistas con el mismo criterio: que sean empresas probas, con antecedentes confiables y que cumplan con todas sus obligaciones legales y los estándares definidos por quien lidera el proyecto.
Cuando alguien resbala
Ahora viene la parte delicada. ¿Qué pasa si uno de tus contratistas o subcontratista resbala? En la práctica, ese «resbalón» significa que no cumple con sus obligaciones: no paga los sueldos de sus empleados o paga mal, no deposita las cargas sociales, deja trabajadores sin cobertura de ART, o viola normas de seguridad en el trabajo.
Aquí está el punto crítico: como están unidos por la misma cuerda, cuando tu contratista resbala, el tirón te alcanza inmediatamente. La ley no distingue en ese momento entre tu empresa y la de tu proveedor; los ve como parte del mismo equipo. Esto significa que tú eres legalmente responsable. Los trabajadores afectados o las autoridades laborales pueden reclamarte directamente por lo que tu contratista dejó de cumplir.
Chequear los nudos antes de avanzar
En el alpinismo, ningún líder responsable comienza la escalada sin verificar que todos los nudos estén bien atados. En el mundo empresarial, esto es exactamente tu deber de control.
Los «nudos» que debes revisar son documentos concretos que demuestran que tu contratista cumple con sus obligaciones laborales y de la seguridad social:
- El nudo laboral: comprobantes de pago de salarios
- El nudo social: recibos de aportes a la seguridad social
- El nudo de cobertura: certificados vigentes de la ART
- Otros
La realidad sin metáforas
La responsabilidad solidaria no es algo que «podría pasar». Es una conexión real y permanente entre tu empresa y quienes contratas. Si tu contratista o subcontratista incumple, el rescate lo pagas tú: multas, juicios, sanciones. Gestionar adecuadamente a tus contratistas no es un trámite burocrático; es tu sistema de seguridad para asegurar que todos los nudos de tu cordada estén firmes antes de dar el siguiente paso.
Rafael Alejandro Fernández | Abogado
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